Manuel Morales Espinosa

Información del artista

El artista doméstico

 

Si existe un artista que represente la capacidad de expresar el arte en los múltiples lenguajes, este es Manuel Morales. Un pintor de Sant Boi de Llobregat que más que un artista podría definirse como una nueva manera de entender el mundo y de actuar sobre él.

De la mano de Juan de Andrés, artista y arquitecto, inicia su trayectoria en la recerca del espacio en lo cotidiano. Manuel Morales se define como Artista doméstico y de hecho es una definición que le define perfectamente. Es artista en su concepto clásico y amplio de la palabra y doméstico en el concepto de autodidacta.

Más que resolver cuestiones universales, estéticas o filosóficas, Manuel Morales intenta resolver su yo en el mundo, sirviéndose de todos los lenguajes posibles a su alcance para poder intuir el significado de su propia existencia individual.

Al principio de su trayectoria el artista comenzó por el collage, donde recorta letras e imágenes de periódicos, combinando las figuras como si de una actividad infantil se tratara, lejos de la conciencia de la creación artística. Ya en estos collages se ven todas las preocupaciones sociales y su visión del mundo y de la religión, en una búsqueda para encontrarse a sí mismo. En su evolución, el artista comienza a utilizar objetos relacionados con su infancia que combina como si se tratara de una prueba de laboratorio, dando énfasis personal en cada uno de los objetos y transformándolos, como si de un proceso alquímico se tratara. Este experimento alquímico le llevó a un proceso de autoconocimiento, crecimiento y búsqueda de significado y descripción del mundo. En este proceso Manuel Morales dota de contenido metafísico a estos objetos que lo conectan con la infancia.

La primera obra que claramente lo define como artista es “Màquina del record amb gallet activador del 1985” (Máquina del recuerdo con gatillo activador de 1985), donde objetos pasados ​​renacen en el lenguaje del símbolo y la emoción. Se irán sucediendo temas como la gravitación, la atracción de la Tierra y la Luna, etc. Es en la pintura en la que se ve más claramente la evolución artística de Manuel Morales, en su proceso de investigación y experimentación. Empezando con obras realistas pasa rápidamente a la abstracción, primero con algunas líneas matéricas para después abarcar toda la superficie de la obra. Este concepto matérico le llevará a la escultura. En la pintura no buscará marcar un estilo, será el camino que le permitirá encaminarse hacia otras disciplinas que le permitan expresarse mejor referente a sus intenciones. Su época azul, donde más que admirar los cuadros azules de Picasso, será una exaltación del color azul, por eso su interés por Miró y Klein. En 1992, habiendo sido seleccionado para realizar un curso con Guinovart en la playa de Castelldefels, será donde por primera vez la naturaleza se reflejará de manera manifiesta al artista. A partir de entonces la naturaleza estará constantemente reflejada en sus trabajos y cuando se acercará al Land Art. En su proceso de búsqueda empezará una etapa de objeto-esculturas, donde el objeto cotidiano se verá bombardeado en la superficie por símbolos de la naturaleza, emocionales, psicológicos y antropológicos. Es entonces cuando con su obra “Taula de la tertúlia del 1993” (Mesa de tertulia de 1993), el artista realizará su primer happening. En la obra Morales construye una mesa y serigrafía en Ferlosio disparando sin arma, por lo que la filosofía es un disparo en el plato sin escopeta. Transfiere a la mesa el abecedario español e invita a los contertulios a cenar y a dibujar en la mesa hasta olvidarse de ella. Todavía hoy pueden verse los restos del vino, azúcar, etc. de lo que fue una cena, un encuentro entre la vida y el arte.

En su trayectoria, el artista pasará por la etapa del mármol, donde la frescura de su obra recordará a Torres García, influenciado por Juan de Andrés, que el artista considera como su padre artístico.

Tras una etapa en la que realiza una serie de esculturas privadas y públicas, Morales comienza la etapa de las instalaciones donde destacan “Cadira de reflexió” (Silla de reflexión) y “El banquet” (El banquete), donde se reflexiona sobre la antropofagia del ser humano y la sensación de desgaste de los objetos por uso habitual. Morales realizará cortometrajes, que llevarán al camino de la Performance donde el artista se manifiesta con una gran madurez y es donde mejor se define su trabajo. En sus acciones encontraremos la influencia de la televisión en la escultura. La influencia de Joseph Beuys será definitiva para el concepto de arte ampliado y la escultura social.

Paralelamente a su faceta de artista plástico, Morales también releerá su carácter multidisciplinar en la música, donde resume la filosofía de su vida concreta, en la actitud propia del “yo-en-el-mundo” en vez de “yo-frente-al-mundo”. Manuel Morales actuará como comisario en la mayor exposición colectiva de artistas de Sant Boi de Llobregat Patrimonio humano/ Patrimonio público. La faceta educativa de Manuel Morales culminará con el proyecto de “La Peixateria” (La pescadería) con el artista Domingo Martín, en el que el artista volcará esta inquietud por estimular el arte en los barrios, “Actúa en el barrio y cambiará el mundo, actúa en el mundo y cambiará el barrio”. En un mundo en el que el mensaje parece estar escrito por elementos ajenos al espectador, Morales bucea en un espacio íntimo y muy personal utilizando las sensaciones y emociones que los objetos que han estado presentes en su vida, dándoles significación filosófica y casi agnóstico en un proceso alquímico en el que un objeto vulgar se convierte en un símbolo arquetípico, donde el plomo se convierte en oro. La capacidad multidisciplinar de Manuel Morales le coloca como una figura humanista que comunica por medio de diferentes lenguajes y mediante disciplinas del arte muy variadas la idea del “yo-en-el-mundo”. Esto lo hace asequible e innovador, lo que prima de forma muy importante en el mercado, donde cada vez más se exige un mayor esfuerzo por reflejar nuevos lenguajes, adaptados a los nuevos tiempos y sobre todo no sujetos a convenciones, lo que le coloca como un artista muy apreciado por las nuevas tendencias y, sobre todo por los gustos del mercado del Arte Contemporáneo.

Obra del artista

MUNTANYA I CIUTAT COOPERATIVA

MATERIALES: Fotografía social
MEDIDAS: 30,5 x 58 cm

VENTANITAS

MATERIALES: Lito 5/5
MEDIDAS: 35 x 30 cm

COCTAIL MOLOTOV

MATERIALES: Litografía
MEDIDAS: 50 x 65 cm

CALLE D 2/30

MATERIALES: Grabado
MEDIDAS: 25 x 32,5 cm

CALLE D 1-30

MATERIALES: Grabado
MEDIDAS: 25 x 32,5 cm

MUJER

MATERIALES: Grabado P/E
MEDIDAS: 25 x 32,5 cm

DIOSA MADRE II

MATERIALES: Barro
MEDIDAS: 22 x 9 cm

DIOSA MADRE I

MATERIALES: Barro
MEDIDAS: 32 x 12,5 cm

ILLA CERDÀ

MATERIALES: Fotografía social
MEDIDAS: 76 x 55 cm

MANUEL MORALES II

MATERIALES: Litografía
MEDIDAS: 41 x 83 cm

75757 P/E

MATERIALES: Grabado
MEDIDAS: 25 x 22 cm

CALLE D P/E

MATERIALES: Grabado
MEDIDAS: 25 x 21 cm

MANUEL MORALES IV

MATERIALES: Grabado P/E
MEDIDAS: 32,5 x 35 cm

MANUEL MORALES III

MATERIALES: Grabado
MEDIDAS: 20 x 24,5 cm

TORSO

MATERIALES: Barro
MEDIDAS: 16 x 12 cm

OLA

MATERIALES: Metal
MEDIDAS: 17,50 x 24,50 cm

CRISTO

MATERIALES: Grabado
MEDIDAS: 31,5 x 27,5 cm

PUERTAS

MATERIALES: Óleo
MEDIDAS: 108 x 50 cm

PUERTAS

MATERIALES: Óleo
MEDIDAS: 26 x 32,5 cm

GASS

MATERIALES: Grabado
MEDIDAS: 20 x 15 cm

A VECES NO QUIERO VER NADA

MATERIALES: Serigrafía
MEDIDAS: 26,5 x 36 cm

MANUEL MORALES I

MATERIALES: Grabado
MEDIDAS: 28,5 x 31,5 cm

DIOSA MADRE III

MATERIALES: Barro
MEDIDAS: 22 x 8 cm

PEDRA DE SISIFO

MATERIALES: Alabastro
MEDIDAS: 47 x 32 cm